Muchas veces, tenemos problemas y situaciones que nos atacan nos debilitan y hasta nos llevan a pensar en la rendición. Pero aparte de la autoestima tenemos ejemplos que dar.
No te rindas jamás, por ninguna condicion. Hay que recordar que tenemos miradas sobre nosotros, familiares, amigos, hijos y hijas y hasta miradas espirituales.
Hoy posteo con la foto de mi hijo que aunque no comprenda muchos de los problemas que tiene un adulto... Sigue mis pasos.